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Yo Soy el Abogado

Con aprecio para nuestros clientes, este hermoso poema que permite vislumbrar la dialéctica cotidianeidad de los abogados, plétora de vicisitudes y contingencias.

 Att: GRUPO JURIDICO LAVEC

 

                                                                                                                          Yo soy el abogado…

El que todas las mañanas va recorriendo Juzgados

El que soporta la espera, el que se banca los paros, y debe

poner la cara justificando el atraso.

El que abre el escritorio y sale a ganarse el mango, porque

se vienen las cuentas y todo sigue a despacho.

El que no tiene licencias, ni salarios, ni aguinaldo, y debe

Pelearla duro, porque se cobra salteado.

Yo soy el abogado.

Muchas veces de pleitero, injustamente acusado.

Al que todos lo consultan cuando se ven apurados, en la calle,

En el cine, y en la cola del mercado, y al que nadie le

Pregunta: ¿Doctor, se le debe algo?

Yo soy el abogado.

El que tantas veces pone su paciencia de artesano,

 Para llegar al final con deudor insolventado.

El de cédulas y oficios, a pulmón diligenciados.

El que debe tolerar el sistema colapsado, las nuevas

Disposiciones de Rentas y de Catastro,

Los timbrados del Registro y el humor del funcionario.

El que hace de estratega, de confesor, y de malo,

 De mediador y de amigo, de psicólogo y de hermano.

El que sale a cara o cruz, con niebla o lluvia viajando,

Porque justo le fijaron una audiencia bien temprano.

El que se muerde los labios porque el testigo ha faltado,

El que sufre taquicardia mientras va leyendo el fallo,

del mostrador, para acá, del pasillo, quede claro,

El que recorre Juzgados, durante meses y años

A mucha honra señor, yo soy, el abogado.

Poema de Horacio Alberto Vero (Argentino), de su libro “Poemas a despacho”

 

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