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Alfonso Bonilla Aragon-BONAR


Alfonso Bonilla Aragón nació en Cali en 1917 y murió en 1979. Estudió en el Colegio San Luis Gonzaga de Cali, educación impartida, en gran parte, por hermanos maristas franceses, comunidad religiosa ubicada dentro de la Iglesia cristiana, en particular la católica y ortodoxa. Logró su título de Doctor en Leyes y Ciencias Políticas en 1939 en la Universidad del Cauca.

Alfonso se casó con Nora Pereira y tuvo con ella a su única hija Ximena Bonilla de Castillo.En una etapa de juventud madura participo en tertulias sobre arte, libros y cine. Junto con “un grupo de quijotes unidos soñó con la cultura”. Con la cultura universal. Con dejar viajar la mente hacia otras dimensiones. Se reunía en una centenaria casona del barrio El Peñón, residuo de la Colonia, con sus paredes de adobe y sus techos de teja grande con Esteban Hernando Tejada, Peter Eggen, Jean Bartlesman, Martha Hoyos, Maritza Uribe, entre otros.Continúa…  Bonilla se destacó por ser un liberal por filosofía y un liberal en el ejercicio de la vida, practicó y creyó fielmente en un liberalismo que giraba en torno al respeto de sus derechos propios y de los ajenos, a la libertad de pensar y la libertad de expresión. En 1956, Alfonso en compañía de su colega Raúl Echeverría en conformidad con aquel espíritu libre que lo caracterizó, propuso una fiesta que levantara el ánimo caído de los caleños. Fue así como el 6 de diciembre en el tradicional Puente Ortiz se inauguró a ritmo de bambuco la primera versión de la Feria de Cali. Expresó sus ideas aun cuando para quien trabajaba era de una corriente opuesta a la suya; por esto en 1960, debido a la censura renunció al periódico Relator y ese espíritu rebelde lo llevó a trasegar por diversos medios. Aun así, no todo fue grisáceo, en 1960 es publicado el libro de su autoría Valle del Cauca: medio siglo de riquezas y, en 1962, Colombia, país de ciudades: Cali. En ellos sobresale su amor por la tierra que lo vio nacer, puesto que ambos son una suerte de elogios argumentados sobre el Valle del Cauca y claro está, también sobre su amada calentana: Cali. En 1967 publica el libro Cali, Ciudad de América: Cali y solicita, para la ciudad, la sede de los VI Juegos Panamericanos; este libro fue editado por el comité pro-sede de estos Juegos, escrito por Alfonso y coordinado por María Teresa Holguín, es una propuesta directa de cómo y cuándo serian los Juegos Panamericanos en la ciudad de Cali, donde para lograr su cometido plantea todos los recursos de la ciudad.Para 1971 Santiago de Cali es sede de los VI Juegos Panamericanos, en gran parte gracias a la obra de Bonilla que logra impresionar al Comité Olímpico Internacional. Sus cinco obras posteriores evidencian claramente el trascendentalismo que tuvo este hecho en su vida y en su escritura pues son un compilado de memorias sobre este importante suceso deportivo y de gran significancia para el futuro del país y la ciudad en desarrollo de los que hablaría en su libro Colombia, el Valle, Cali (1973). Continúa…
Desempeñó también varios cargos políticos en su departamento y en su madurez se consagró a la vida diplomática. Fue Concejal de Cali y Diputado de la Asamblea del Valle. Director de la Oficina Regional de Fenalco en Cali y Scretario Ejecutivo de la unidad de Acción Vallecaucana. Fue funcionario de la Embajada de Colombia en Quito y Ministro consejero de la Embajada de Colombia en Río de Janeiro y, en 1972, acepta el cargo de Ministro Consejero de la Embajada de Colombia en Buenos aires.Paralelamente, practicó el periodismo y escribió columnas en las que supo interpretar de manera directa y certera el sentir común de los lectores. Gano fama por su columna Bitácora, en la que preponderaban sus prodigiosos retratos de personalidades de la vida política y social. Como periodista colaboró en Nuevo Día, La Batalla, El Tiempo, Relator, Occidente, El Expreso y El País.En el año 1976 es galardonado con el Premio de Periodismo Simón Bolivar por un trabajo publicado en El País sobre aspectos socioeconómicos del Valle del Cauca. En septiembre de 1979 regresa de Buenos Aires a Cali. En noviembre, víctima de una afección bronco-pulmonar es internado en la Clínica de Occidente, donde respondía favorablemente al tratamiento medico, hasta el punto que se esperaba fuera dado de alta ese mismo fin de semana. Lamentablemente la noche del viernes 16 de noviembre muere de un paro cardíaco a sus 65 años. Su deceso causó profundo pesar en la ciudad. El sábado 17 de noviembre fue sepultado en el Cementerio Metropolitano del Sur. Su discurso de despedida es pronunciado por Libardo Lozano a las 4:00 pm.
Fuente: dintev.univalle.edu.co
Nota No. 024-12 (Biografias)

Umberto Valverde


Nacido en Cali el 3 de junio de 1947, Umberto Valverde hace parte de eso que la crítica literaria ha llamado el “posboom latinoamericano”; es compañero generacional de Óscar Collazos (1941), Fernando Vallejo (1942), Gustavo Álvarez Gardeazábal (1945), Luis Fayad (1945), Antonio Caballero (1945), Fanny Buitrago (1946), Rafael Humberto Moreno-Durán (1946), Roberto Burgos Cantor (1948) y Andrés Caicedo (1951), entre otros, que comenzaron a publicar sus obras al rededor de los años 70 del siglo pasado y a los que se les adjudica la “ruptura” con el realismo mágico, la promoción de intensos debates en las universidades en pleno auge de la Revolución Cubana y los movimientos estudiantiles del 68 y la adopción de la temática de lo urbano como una actitud generacional en la escritura.

De formación autodidacta, la profesión que más ha ejercido en su carrera intelectual es la de periodista, dedicado a escribir en diversos medios columnas de opinión y análisis político, crítica de cine, crónica deportiva, y periodismo literario y cultural. No obstante, su actividad en la escritura lo ha llevado a transitar por géneros literarios como el cuento y la novela, y a la escritura de guiones cinematográficos.

Como periodista ha publicado: Colombia, 3 vías a la revolución (reportajes políticos), en colaboración con Óscar Collazos; Reportaje crítico al cine colombiano, libro de obligada referencia para quien quiera conocer la historia del cine en el país; La Máquina, antología de notas periodísticas que compila una amplia selección de escritos diversos que circularon en los periódicos El Pueblo, Occidente, y El Tiempo, en su famosa columna Barcarola; Abran Paso, historia de las orquestas femeninas de Cali y Memoria de la Sonora Matancera. Ha sido jefe de redacción de la revista Libros  (Bogotá, 1977-1978), editor y director de las revistas Trailer, especializada en cine; América, publicación deportiva del América de Cali, con la que tuvo oportunidad de viajar por todo el continente americano acompañando y escribiendo las hazañas y derrotas del equipo rojo de la ciudad de Cali (1982-1995); y el periódico La Palabra (1992-1999) donde además de construir una de las bitácoras culturales más importantes de la ciudad, ayudó a forjar una generación de nuevos periodistas y escritores en los estudiantes de literatura y comunicación social de la Universidad del Valle, quienes aprovechaban este medio para realizar sus prácticas. También fue director del programa “Música Abierta”, especializado en latin jazz y que a través de Univalle Estereo logró realizar 200 emisiones desde septiembre de 1995 hasta enero del 2000. Actualmente dirige el periódico Metrocali, órgano de difusión institucional de la compañía estatal encargada de construir el sistema de transporte masivo de la ciudad de Cali.

Su obra literaria ha sido marcada profundamente por su origen y vivencias en la ciudad de Cali y en el barrio obrero, inmortalizados en algunos de sus libros. Hijo de una familia humilde –su madre, María Rojas, fue obrera, y su padre, Octavio Valverde, carpintero-, Umberto Valverde padeció los rigores de la pobreza y la opresión política durante los últimos años de la dictadura de Rojas Pinilla y los primeros del Frente Nacional, forjó su carácter recio entre el ambiente duro de la calle y la gallada, los teatros populares donde escuchó sus primeros sones, boleros y guarachas, desarrollando un gusto y un saber hacia la música afroantillana que lo ha llevado a convertirla en tema recurrente de su escritura, y donde también vio en cine a Tin Tan, la Tongolele, Maria Antonieta Pons, Pedro Infante, Resortes y demás estrellas del cine mexicano, que determinaron no solo su infancia sino la de toda una generación de rumberos caleños, y con ellos, el rumbo de esta ciudad que ha alcanzado fama continental gracias al talento de sus bailarines; también adquirió gran parte de su formación vital recorriendo los bares, griles, discotecas y burdeles de esta ciudad y de ese barrio “de putas y mariguaneros”, como lo califica alguno de sus personajes, pero también de gente humilde y buena, de futbolistas, de adolescentes hermosas en la flor de su curiosidad,de rumberos bravos, de activistas políticos, y, como él lo demuestra, de artistas, escritores y bohemios.

Su talento para la escritura comienza a ser descubierto en 1965, al destacarse como finalista en el Concurso Nacional de Cuento del V Festival Nacional de Arte de Cali, con su relato La piel del caos. En agosto de 1970, obtiene el primer premio nacional de cuento, concurso Universidad Externado de Colombia, con el relato La calle mocha. Entre 1970 y 1971 reside en Mexico D.F., donde la editorial Diógenes publica su primer libro Bomba Camará, que en 1969 se había ganado la mención de honor del Premio Casa de las Américas. En 1976 es nombrado jurado de la segunda bienal de novela Vivencias, en compañía de Alvaro Mutis, Antonio Panesso Robledo, Fernando Charry Lara y Darío Ruiz. Ese mismo año es publicado su segundo libro de relatos En busca de tu nombre por la editorial de la Universidad de Antioquia, libro que es reeditado por el Instituto Colombiano de Cultura y prologado por Jacques Gilard. En 1981 la editorial Oveja Negra publica su novela Celia Cruz, reina rumba, que se convierte en la única biografía escrita en vida de la cantante cubana, promocionada por ella misma y que a partir de la segunda edición llevó por prólogo una carta que Guillermo Cabrera Infante le escribe a Valverde después de leerla. Su última novela publicada se llama Quítate de la vía perico (2002), la cuál recrea mediante el artilugio de la crónica ficticia un testimonio sobre la rumba caliente caleña durante el auge del cartel de Cali.

En cine ha colaborado en varias obras con el cineasta caleño, recientemente fallecido, Carlos Mayolo, como Una experiencia, creación colectiva (1971), Rodillanegra (1976) basado en su relato Un faul para el Pibe (Bomba Camará, 1972), y Aquél 19 (1985) argumental para el que escribió el guión original. Ha sido jurado del canal regional de Telepacífico en el marco del Festival de Cine de Cartagena, 1989, 1990, 199l y jurado de cine colombiano del mismo certamen en su versión 41 en el año 2001; jurado del II Concurso Iberoamericano de Cortometraje realizado en el marco de la versión 34 del Festival Internacional de Cine de Cartagena; y jurado del Primer Concurso de Crítica de Cine del periódico La Palabra, en 1995. Recientemente ganó el Premio Ibermedia a Guión en desarrollo, 2007, con la película La Dura, de la que encontramos una primera versión del guión en su novela Quítate de la vía Perico, y el cuál, ha sido desarrollado en compañía del cineasta Antonio Dorado.

Además de su trabajo periodístico, literario y cinematográfico, ha tenido gran importancia como gestor y promotor cultural en la ciudad de Cali, trabajando como integrante del Comité Organizador del Festival Internacional de Arte de Cali en las versiones de 1987, 1988, 1989; como director artístico de la XXXII edición de la Feria de Cali, bajo la dirección general de José Pardo Llada, en 1989, y bajo las amenazas explosivas que el cartel de Medellín había dejado consignadas en grafitis en las paredes de la ciudad, donde prometían que ese año la ciudad de sus enemigos, el Cartel de Cali, pasaría una navidad negra. Afortunadamente Pablo Escobar no hizo realidad sus amenazas y fue esta una de las versiones más exitosas en la historia de la Feria de Cali. También ha sido jurado del Festival de orquestas de este evento durante los años 1996, 1997 y 1998; y jurado y promotor del Festival de Música del Pacífico “Petronio Álvarez” en 1997 y 1998.

Fuente: dintev.univalle.edu.co
Nota No. 022-12 (Biografias)